Viernes, Julio 19, 2019

 Federación Española de Transporte Discrecional de Mercancías

Mas de la mitad del aceite de palma consumido en la UE se quema como biodiesel

biodiesel

La UE calificó recientemente el uso del aceite de palma para la energía como insostenible y está previsto que se redujera gradualmente para 2030, pues es conocido por ser una de las principales causas de la deforestación de las selvas tropicales

Los europeos comen cada vez menos aceite de palma y, en cambio, inadvertidamente se queman cada vez más en automóviles y camiones. El año pasado, el 65 % de todo el aceite de palma importado en la UE se utilizó para la energía. El 53% de todas las importaciones de palma se utilizaron para fabricar biodiésel para automóviles y camiones -un máximo histórico- y un 12% para generar electricidad y calefacción-, otro récord. El aceite de palma utilizado para el biodiesel creció de nuevo en 2018 -un 3%-, mientras que el uso de aceite de palma para hacer alimentos y piensos disminuyó significativamente, en un 11%. Y todo ello pese a que el aceite de palma es conocido por ser una de las principales causas de la destrucción de las selvas tropicales. Estos datos provienen de OILWORLD, la referencia de la industria para los mercados de aceites vegetales, y de los que se han hecho eco watchdog Transport & Environment.

Laura Buffet, directora de energía de T&E, ha comentado: "Esta es una tendencia de una década que empeora cada año y que demuestra claramente que la deforestación causada por consumir aceite de palma en Europa está impulsada principalmente por la política de biocombustibles."
En total, la UE utilizó más de 4 millones de toneladas de aceite de palma crudo para fabricar biodiésel en biorrefinerías europeas en 2018, de los que importó 1,2 millones de toneladas adicionales de biodiesel de aceite de palma refinado fuera de la UE. Tras el levantamiento de los derechos antidumping sobre el gasóleo de palma indonesio y el diésel de soja argentino, las importaciones de biodiésel refinado se triplicaron de 2017 a 2018, y el aceite de palma y la soja representaron alrededor del 86% de todas las importaciones de biodiésel.

Los datos también revelan que la UE gastó 4.200 millones de euros en 2018 para importar dos de los principales motores de la deforestación, mientras que las instituciones de la UE gastaron 3.400 millones de euros en seis años e sus diferentes programas de protección de la naturaleza.
En una decisión histórica el mes pasado, la UE calificó el uso del aceite de palma para la energía como insostenible (con algunas excepciones discutibles) y está previsto que se redujera gradualmente para 2030, a partir de 2023. La UE también ha dejado claro que los países ya no están obligados a utilizar biocombustibles a base de alimentos después de 2021 para cumplir los objetivos climáticos del bloque. Los Estados miembros están elaborando leyes para aplicar la Directiva II sobre energías renovables y pueden eliminar gradualmente los biocombustibles a base de alimentos ya desde 2021.

Por lo que respecta a la producción del aceite de palma, en los últimos años éste ha ido comido cierta cuota de mercado de los cultivos nacionales, representando el 81% de la disminución del biodiesel de colza en 2018, hasta el punto de que la producción de biodiésel de aceite de palma representó la mayor parte del crecimiento de cultivos para la producción de biodiésel de la UE. De hecho, España es el principal productor y fabrica el 43 % del biodiesel de aceite de palma producido en la UE. España, Italia y los Países Bajos en conjunto reunieron el 82% de la producción de gasóleo de palma de la UE en 2018.